Me dispuse a escribir,
a exiliar las ausencias y los huecos nuevos que han surgido.
Paso lista,
falta gente pero sobre todo no estás tú.
Tú que fuiste las mañanas aderezadas con conversaciones infinitas y volcánicas.
Tú que estabas ahí para alentarme en cada uno de mis pasos, para verme disfrutar con los detalles cotidianos y especiales.
Tú que supiste todo de mí antes de que yo te lo contara.
Tú que me cuidaste cuando sentía que el mundo desaparecía bajo mis pies y yo me hundía sin encontrar apoyo.
Tú que moldeaste cada uno de mis sueños.
Tú que saboreaste la noche en mi regazo.
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