La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Guerras que comienzan

La voz dolida y las ganas arrancadas de los despojos de mi cuerpo. Aprendo a hacer ganchillo con las tiras de mi piel.
No me poreguntes a qué sabe la derrota, la tragué sin saborearla. A golpes de esófago e impulsos rítmicos.
Tus manos me matan.
Tus deseos me atan.
La historia deprimida impulsa otra guerra.

No hay comentarios: