tu pelo se enciende
tu boca serena se enreda con mi lengua.
Nuestra ademán
otros desean.
Tus gestos en mi pecho.
Mi pecho en tu cadera.
Y las piernas que se enredan,
que no se quejan,
imantadas,
bien pegadas.
Quiero desterrarte a mis noches de sabores y temblores,
secuestrarte para llevarte muy lejos
donde los cuentos no acaban,
se escriben con mi lengua y tus besos.
¿Recuerdas?
Ya sólo queda el reflejo de los restos de nuestro reino
Que no quiero hacer pensar,
sólo escapar.
De esta nada que me aprieta las entrañas de forma reiterada.
No deseo tanto dolor.
Si me equivoco y te quiero no es porque lo deseo.
No controlo los impulsos, sólo los expulso.
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