La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Compañero de viaje

Te echo de menos disfrazado de elegante caballero, luciendo esos lindos pijamas que tanto te favorecían. Añoro las mañanas cargadas de calor, amarillo intenso, donde un café se convertía en mil besos y mil millones de abrazos.
Te sigo sintiendo en calles conocidas por nuestros sueños, en las distintas esquinas donde nos besamos, cuando me arrastrabas del brazo y disponías a robarme el alma.
Eres perenne en mí y constante motivación.
Me hiciste, me amaste.

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