Nadie confiaba en que cambiase.
Nadie creía en sus posibilidades y en todo el potencial que tenía en su interior.
Yo creía, sabía que no disfrutaría de las mieles del éxito.
Cuando alguien consigue remontarse, luego quiere caminar solo o en compañía de nuevas personas.
Pero igualmente, en la distancia que se impone, soy feliz.
Feliz, en especial, cuando él lo sea.
Es difícil renunciar a algo, en especial cuando los sentimientos se imponen en las relaciones.
pero yo he aprendido a dejar de lado lo que siento para ver a la gente danzar libremente sin intentar solaparme a su vida.
Ahora yo sólo quiero esa misma libertad.
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