La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Cuenta la leyenda

A veces me gustaría irme de cañas con Perséfone.
El problema es que seguramente Caronte, ese extraordinario barquero, que hace de puerta en el mundo de los muertos no me dejaría pasar.

La mitología y esos trágicos amores:

Narciso y Eco.
Orfeo y Eurídice.

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