La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Pequeños pasos de baile

Dime a que sabe el olvido ¿ A chocolate, a albaricoque?
Aléjame de los besos húmedos y de los abrazos cálidos.
No habrá otras esquinas donde encontrarnos.
Zalamas abandonadas entre las sábanas.
Anodinas palabras decrepitan en el infierno.
Malas lenguas, peores sexos.
Odiosos remordimientos.
Sin rastro de esas caricias que se perdieron en el crepúsculo del verbo.

... bailar siempre fue divertido, en especial si yo impongo el ritmo.

No hay comentarios: