La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

historias

Movimientos lentos, rítmicos y acompasados.
Un paso de dos excitante,
enjaulado entre algodones y espejos.

Tú observas mi reflejo,
como un espectador, ajeno a las sensaciones que está provocando.
No te enredes en historias ficticias,
la realidad está justo encima de tu pecho.

Te gusta mirar,
disfrutas deslizando tus pupilas en mi cuerpo,
exprimiendo el deseo
que te inunda por dentro.



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