La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Madrid


Adoro esta ciudad cuando arde bajo el sol.
Me empuja a andar hacia lugares desconocidos y salvajes.
Me empacho de sonrisas.
Malgasto las aceras.

Adoro esta ciudad inundada de gotas frías,
con el cielo rabioso, pintado de negro.

Sólo porque me vine del curro andando.

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