La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Jugueteando

Lentos, disfruto de mis pasos lentos
Ocultándome de miradas y manos extrañas
Serpenteante entre besos furtivos.

Amalgama de instintos y mordiscos
Maniatados cuando gobierna el Sol
Osados ante las efímeras estrellas.
Reformo mis labios, mis piernas y mi vientre
Expectante
Silenciosa.

Premio los abrazos que me regalan de soslayo
Algunos chicos buenos que visitan mis posesiones
Sabedores de que nada prometo
Aunque puedo balbucear tesoros inventados.
Jarana que consienten mis sentidos
Esos cinco inquietos y borrachos homúnculos.
Rescataré los sueños y las ilusiones que me avivan
Omitiré los malos momentos, las malas palabras
Sin recordar siquiera que boca las pronunció.

Noctámbula, disfruto del cantar de la Luna
Oriunda de mi Ciudad Invisible, la que nadie conoce.

Discurriré aún por más callejones ardientes
Únicamente disfrutando del tiempo
Ese que ahora sólo me pertece a mí y a mis deseos.
La vida me sonríe ampliamente, yo le hago una mueca
Esta vez en mi camino no hay setos,

Ni ganas de frenar mi marcha.

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