La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Historias lejanas

Vi a mi amor en el metro, con las manos en los bolsillos. Pensativo.
Yo lo observaba desde esa pequeña ventana que comunica los vagones contiguos en el metro. Ilusa, con la idea en la cabeza de que me estaba echando de menos.

Y, de repente, su cara se iluminó, irradió una sonrisa sincera. Y esas manos se escaparon a abrazar el torso de una preciosa morena.

Y me di cuenta del porqué sus manos estaban en los bolsillos, se calentaban para tomar las mejillas de ella con amor y pasión.

Y se me acabó la poesía.

Me bajé del metro y me sorprendió una fantástica tormenta de aire y agua. Quince minutos donde disfruté de mi katarsis.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

es veridicus, inventadus, imaginadus o soñadus?

Rafael García Librán dijo...

la parte de la morena es imaginada.

la punta de mi lengua dijo...

ES inventado todo

Anónimo dijo...

Hay un temor subyacente... y será, será.

la punta de mi lengua dijo...

Temor ninguno, el miedo no es compañero de viaje ya.

Anónimo dijo...

osti ! oto anónimo, kien será la q abla con tanta clase???...mmm...