Vi a mi amor en el metro, con las manos en los bolsillos. Pensativo.
Yo lo observaba desde esa pequeña ventana que comunica los vagones contiguos en el metro. Ilusa, con la idea en la cabeza de que me estaba echando de menos.
Y, de repente, su cara se iluminó, irradió una sonrisa sincera. Y esas manos se escaparon a abrazar el torso de una preciosa morena.
Y me di cuenta del porqué sus manos estaban en los bolsillos, se calentaban para tomar las mejillas de ella con amor y pasión.
Y se me acabó la poesía.
Me bajé del metro y me sorprendió una fantástica tormenta de aire y agua. Quince minutos donde disfruté de mi katarsis.
6 comentarios:
es veridicus, inventadus, imaginadus o soñadus?
la parte de la morena es imaginada.
ES inventado todo
Hay un temor subyacente... y será, será.
Temor ninguno, el miedo no es compañero de viaje ya.
osti ! oto anónimo, kien será la q abla con tanta clase???...mmm...
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