La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Blancanieves

Hace tiempo recibí un comentario medio anónimo.
El remitente resultaba curioso.
No me costó aproximarme a quién se escondía tras esa identidad.
Dudé antes de confirmar mis hipótesis,
dudé pero siempre me ha gustado recuperar gente interesante.
Así que, a pesar del miedo, opté por conocer como le iba la vida a aquel superagente.
Me alegré de que las nuevas empresas, aquellas que empezaban antes del quiebro a la izquierda, rodaran como deseaba Maxwell.

Y trascurrieron meses felices, conociendo a alguien que anteriormente había sido un desconocido a pesar de sentarse más de una vez en una banqueta cercana a la mía.

E intenté comprender mil misterios que pueblan su piel.
Y confié en esas manos que recuerdan al terciopelo.
Y soñé con unas botas de fútbol bañadas en barro.

Paseé por músculos desconocidos (tienes las piernas más lindas que vi en la vida). La simbiosis me agradaba, me completaba huecos y soledades que sentí eternos años antes.

Quizás equivoqué la felicidad.

Hoy, sin arrepentirme de haber resuelto el misterio de aquella identidad oculta. Sí me regaño por haberme afligido tanto daño a mí misma.

Me creo más capaz de lo que soy. No conozco mis límites en determinadas plazas. Y he tocado fondo.

Hoy me busco. Principios y sueños se me han debido caer en un castillo que no era el mío. Hoy soy un muñeco de trapo. Padeciendo artificialmente dolores que no me correspondían en esta comedia pero que me autoimpuse.

----------------------------------------------------------------------------------------------

- Espejito, espejito mágico. ¿Ya no soy la más guapa del Reino?
- ¿Creíste serlo? Sabes que nunca lo fuiste. Te engañaste. Tu belleza era inventada por la extraña mente que te habita. Sabes que no fuiste agraciada con ese don, ni con ningún otro.
- Espejito, pero tú... Tú dijiste que... Había días en los que me contaste...

LLoré amargamente, era cierto. Nunca dijo nada, yo sola me decía lo que quería oír. Porque la imagen que se refleja en el espejo no es otra que yo misma diciéndome aquello que quiero escuchar de otra boca.

No hay comentarios: