La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Tristemente

Resuena el eco en los poros de mi piel,
no me siento bajo este disfraz
que me ha colocado el destino.
NO acierto a comprender todo lo sucedido
y a veces la desesperanza me angustia.
Ojos rojos, no es ira es pena,
no soy capaz de borrar todo de mi cabeza
y dejar paso libre a las nuevas sensaciones.
Los recuerdos se han hecho fuertes en mi cuerpo.
Tristemente, la edad adulta no me explica los acontecimientos sucedidos
y yo necesito poner cada cosa en su sitio y comprender
cada comportamiento doloroso.
Realmente, mi dignidad se siente dañada.
Realmente, sigo llorando porque no alcanzo a pasar todo por alto.
Hay anotaciones en mi mente que no desaparecen.
La traición me tira de la mano hacia calles angostas,
a veces me incita a huir de todo y de ti.

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