La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Cuentos robados

Nos bajamos en el andén, tú pensando en llegar y yo en el momento en que nos despediríamos. Ese día pensaba dejarte, no por falta de amor, si no por miedo. Sí ese miedo que me perseguía desde que cumplimos dos meses. Sonó el tiembre y llegamos a Baquedano. Una llamada me salvó de tus cariños, esos que seguramente me harían aprrepentir. Te reíste de las caras de los monos en las paredes. "No tienen concepto", dijiste. Yo sólo me reí . Me reí de mí, de cómo en estos años me volviste dependiente y ya no era capaz de dejarte.


Robado de cienpalabras/fotolog.com

No hay comentarios: