Me comentaba el otro día un amigo que en la mayoría de las ocasiones los maestros franceses hacen huelga por cuestiones educativas, sin enrolarse en temas políticos o económicos.
Se me hace extraño viviendo en España.
LLevo dos meses esperando una llamada de una maestra de cuarto de primaria para explicarle cómo puede ayudar a una paciente mía con discalculia y dislexia.
Tengo otra que directamente cree que no es necesario que concertemos una reunión, aunque esté desmotivando a una niña de primero de primaria a la que tras sólo un año en España hemos enseñado a comunicarse fluidamente en español con facilidad y corrección y a leer casi todo lo que le pones por delante. Ella aún alude a una falta de capacidades.
Por no decir, de la última, preocupadísima porque uno de los mis niños no se mete en un cuadrito para escribir, cuando hace tan sólo cinco meses tenía un retraso del lenguaje.Quizás antes de fijarnos en aspectos formales, debíamos incidir en los logros de estos chavales. El refuerzo positivo también existe.
Descontenta, o tengo muy mala suerte con el profesorado que me rodea o la cosa va muy mal.
Para que un niño pueda asumir el aprendizaje de los aspectos meramente formales de la lecto-escritura, debe haber superado con éxito los prerrequisitos necesarios para este aprendizaje.Cuántos de los maestros de las aulas de primaria no tienen ni idea de estos prerrequisitos, cuántos no se han puesto a pensar en el esfuerzo cognitivo que supone esta tarea.
Señores maestros para aprender ortografía no basta con leer mucho...
Y sé que como logopedas que somos, tendremos carencias pero nos dejamos aconsejar por los profesionales adecuados para cada momento. Reflexionen...
No hay comentarios:
Publicar un comentario