¡Felicidades!
Era tu cumpleaños y me hiciste el mejor regalo.
Poder despertarme a tu lado.
A pesar de que casi llego tarde al trabajo.
No me importa. Cada uno de los días en los que me levanto a tu lado es especial, esa sonrisa con la que recibes el nuevo día, es mi energía para el resto de día.
Pásalo en grande en el entrenamiento y en el torneo.
Mi cama hoy se quedará grande y fría pero te estará esperando, siempre.
Y vendrán más noches
y desde la distancia rozaré tu muslo.
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