Ayer viví un acontecimiento que me dejó bstante desesperanzada. De algún modo observé de una forma más cercana y cotidiana a la habitual la deshumanización de los individuos que nos rodean.
Si no entendemos las metas últimas de los acciones del de enfrente qué vamos a comprender de los problemas que creemos nos atañen sólo lejanamente.
Existen proyectos condenados al fracaso desde el principio, sueños que no persistirán y que pronto ni se soñarán. quizás empezamos a percicbir cierto olor a podrido sólo cuando la mierda se posa en nuestras cabezas.
En esos momentos muchos se lamentan, se llevan las manos a la cabeza. Pero, deberían pasarse un instante y echar un vistazo a sus manos ¿Las tienen manchadas de sangre?
Las personas no se envenenan un día repentinamente. No. Han estado tragando cicuta durante años e incluso, a veces, nosotros mismo les invitamos a un traguito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario