La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Cuando me besaste, me versionaste

Era una sinfonía desafinada.
Sin ritmo, sin matices.
Tu beso colocó mis corcheas.
Melódicamente estallé en sonidos
y bailamos.

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