La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Madurar

Crecí,
me olvidé de hacer pompas con el jabón,
perdí las ganas de trepar por los tejados,
aprendí a dejar los sueños colgados,
y me convencí de que no eran míos, sino prestados.

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