La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Platos de cocina

Mi cuerpo, entero para ti,
te lo dedico,
te lo regalo.
Puedes saborearlo desde mis tobillos a mi ombligo,
para ti cada mañana,
para tus manos todas las noches.

Ahora tú puedes decidir si quieres devorarme.
¿Te atreves?

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