La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Domingo de marcha




¡Qué bien que me sentó! A veces andar 20 kilómetros es todo un lujo, en especial por la compañía. ¡Gracias!

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