La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Mi fin de semana.

Allí en el río, los buitres alrededor nuestro. Los buitres y el silencio. Un camino, desconocemos donde termina, pero nos disponemos a recorrerlo. El efecto sorpresa siempre nos seduce.
Deliciosa compañía, risas por doquier y el estómago acogiendo todo un festín. La felicidad descansa sobre una mesa de plástico o un muro de piedra.
¡Sin cobertura, qué más se puede pedir!

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