La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Días mágicos

Hay días mágicos.
Levantarme y saberme en paz con el mundo.
Ver tus ojos, tu mirada y saborearla con mis manos, con mi cuerpo.
Levantarme y observar la nieve caer y reposar en los tejados.
Hacernos el café, una tostada, el periódico y un crucigrama.
Pasear, comer, comernos.

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