La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Un tesoro que sueña conmigo

Estás ahí,
siento que respiras a mi lado,
para escucharme,
para comprenderme,
para aliarte conmigo en este baile que es la vida.
Siento que no me juzgan, por fin.
Estaba cansada de besos rancios y ególatras constantes, de mentiras confusas y palabras desgastadas antes de ser pronunciadas.
No me siento extraña a tu lado y me es fácil aprenciar lo encantador de la diferencia.
Porque, tal vez, en lo esencial somos muy similares:
el fin es ser felices, pero no a cualquier precio.

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