La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Hoy va por ti, Antonia!


Hoy, aunque ella no vaya a leerlo, quiero dedicarle esta entrada a una de mis chicas favoritas. A ella que siempre tiene un tierno abrazo preparado, a ella que siempre descubre el secreto de mis ojos, a ella que con sólo mirarme le basta para saber si soy realmente feliz o estoy gastanto el disfraz que a veces me pongo.

Ella está pasando un momento complicado pero tiene todo nuestro apoyo. Aquí estamos para empujarte y mimarte día tras días, batalla tras batallas. Sin exigencias, sin peticiones. Dispuestas a tenderte la mano porque nos gusta sentir tu calor, por eso, sólo por eso.

Desde que la conocí (a ella y a otras cuatro locas) soy mejor persona, no lo dudo. Me ha hecho una persona mejor. Con paciencia y dulzura me han enseñado las lecciones más lindas de mi vida.

Velia, preciosa, mucho ánimo. Aquí estamos sólo esperando verte sonreír.

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