Cuentos, cuentos te contaré si tú me dejas, si me permites, aunque sólo sea una noche, acercarme a tu cuello y deslizar placeres inventados por mi boca breve.
Quizás, si así lo deseas, un día puedas recorrer con tus manos sedosas mi cuerpo desgastado y rehabilitarlo con tu luz, tus sueños y tus besos.
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