La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Soterrando

Amarte en los silencios
que abandona tu ausencia
junto a mi cuerpo derretido en la cama.
Escucharte, aunque no estés,
porque estás donde nunca estuviste
y allí no te encuentro.
Ser polvo en la memoria y
yo un gusano que lucha por no desaparecer.
Tenerme para no verme,
Verme para no quererme.

No hay comentarios: