La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Para el niño de mis suspiros

Ahora en la distancia y la ausencia,
entiendo que tenía que haberme despedido de ti porque el tiempo no me dará la oportunidad de volver a pasear de tu mano.
El tiempo nos niega,
el tiempo y la dicha, que se ha convertido en nuestra peor enemiga.
Tengo mil palabras encalladas y cientos de abrazos amorfos que se antojan dolorosos cuando recuerdan tu nombre.
Quizás, algún día, cuando el tiempo ya no se me mida por horas,
vuelvas a sentarte frente a mí.




Bitte setzen Sie fort zu tanzen

No hay comentarios: