La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Entre algodones con sabores

La vida te regala lindas caricias que llegan inesperadamente (a veces también te da empujones).
Las heridas son necesarias para valorar los gratos momentos.
Quizás, sin estos raguños, ahora mismo no sería capaz de apreciar todo lo bueno que me está sucediendo últimamente.
Gente que se fue, gente que quería y desapareció: El tiempo nos roba abrazos y dulces palabras que antes me susurraban al oído.
El tiempo también me ha hecho encontrarme con unas personas maravillosas, llenas de vida, energía, sueños y fuerza.
¡Así se me hace muy difícil perder la sonrisa!
Yo seguiré bailando, con mis zapatos planos, intentando no pisar a nadie mientras danzo.

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