La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

De repente un día, LA VERDAD

Se encuentra un día de repente la verdad,
la verdad viene a visitarte sin almohadas a la cama.
Entonces descubres que nunca debiste llamarle amigo,
ni siquiera conocido.
LLega la verdad para amoratarte el cuerpo
y dejarlo plagado de dolores y heridas.
LLega la verdad, y aunque duele,
eres consciente de que te regala LIBERTAD.

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