La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Ganar perdiendo

Perder el tiempo de tu casa a la mía, compartiendo los caprichos de nuestros días y las tragedias que convertidas en palabras rezuman alegría.
Perder la cabeza cuando tu boca reposa sobre mi espalda y con tu dedo menique bailas los latidos de mi corazón.

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