La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Reflexiones

Los últimos fines de semana, vienen siendo extrañamente salvajes.
Reencuentros increibles,
bailes eternos,
confidencias amables,
noches en vela.
Parece que me estoy reconciliando con lo que fui y con lo que quiero ser, con más alegría y menos cargas. Quizás sea el modo más dulce de despedirme.

2 comentarios:

Ana Ortiz dijo...

Qué bueno eso de reconciliarse con uno mismo. Desde q he vuelto a escrbir yo tb lo he hecho.

Sil.* dijo...

Es lo mejor que puedes hacer: RECONCILIARTE contigo misma y tratar de ser FELIZ

Besos
Sil