La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
¡Què placer!
Menos mal que empieza el calorcito, porque rapada iba a tener mucho frìo en la cabeza.
¡Què placer da no tener que peinarse!
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario