La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
De mi alma rota y negra de carbón
Cuéntame
que te acuerdas de los pájaros del baile de las diez,
con el sol entrando por la ventana.
Ahora, las nubes apoderándose del cielo
y yo caminando en oscuridad.
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