La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Sus dolores son mis dolores, sus alegrías también son las mías

Hoy enseñé a mi prima a jugar al backgammon.
Como me ha dicho ella:
- ¡Jo, prima debes ser muy buena maestra porque te he ganado dos veces!

Así he conseguido que pasara una tarde más agradable y sonriente. Hoy al principio, mi prima, la niña de mis ojos, estaba triste. Tuvo un pequeño incidente escolar, vamos que se cayó haciendo educación física, se ha roto tres dientes y anda bastante fastidiada. Reconozco que cuando le he visto la cara, casi me he echado a llorar, no imagináis el escalofrío que he sentido. Ahora esa linda niña es un ejemplo de entereza y de sentido del humor.
¡Tengo una prima que es una maravilla!

También le regalé un libro estupendo que creo que le ayudará a seguir soñando.

Me he dado cuenta de que no puedo vivir sin transmitir.

Y lo próximo es el tangram. Mi prima dice que soy muy rara, pero luego le encantan los juegos de pensar, como dice ella.

1 comentario:

isuntza dijo...

Es bonito transmitir cuando la sonrisa del que aprende demuestra sus ganas y su felicidad. Da gusto y eriza la piel. Lo he vivido y disfrutado, y el que lo pasa lo sabe. Mucho más cuando hablamos de intentar enseñar a un niño. Con la ventaja de poder aprender de ellos tantas cosas que no podemos aprender de nadie más. Es un placer de esos que se guardan para siempre. Gracias por tu visita; seguiré volviendo por aquí, me encanta tu manera de contar las cosas.

Muxus y Rekuerdos desde el Norte