La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Payasos sexualmente activos

Algo habré hecho yo para estar esta noche entre tus brazos, gritando salvajemente, en el silencio, los placeres de la vida- dije, mientras tú sorbias la gelatina que coronaba mi cuerpo.

Sonreirme y juguetear con un pompero en la mano- respondiste- Me pasé toda la noche, hasta que me acerqué, imaginándote sobre la colcha de mi cama, regalándome hermosas burbujitas de colores.

2 comentarios:

vafalungo dijo...

Que a uno le regalen burbujitas de colores es motivo suficiente como para arriesgar la integridad y hasta las ilusiones más remotas. Valió la pena, seguro.

la punta de mi lengua dijo...

Valió la pena, sin duda.
Gracias por esta visita.