los ojos húmedos y el cuerpo dolorido.
Sacamos un ronda,
el alcohol no te iba a transportar al olvido
pero brindaríamos por el futuro.
Charlábamos,
despistando los temas cercanos a la catástrofe.
Planeamos, hicimos por que tocases el mañana y,
de repente, estábamos en el Candela bailando.
Es necesario volver a sonreir,
marcar los pasos con ritmo
y no arrastrar los pies.
¡Esto va por ti!
No hay comentarios:
Publicar un comentario