La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Mis más sinceras disculpas

Lo siento, en especial por mí y mi siempre insatisfecha sed de escribir.
La inspiración, la poca y vergonzosa que tengo, aquí sigue pero la tengo sentada de cara contra la pared.
¿Por qué?
Porque tengo que entregar una memoria importantísima el viernes. La acabo de poner el punto final. Aunque, como siempre, antes de entregarla haré mil cambios.
Porque he tenido reuniones y valoraciones de todos los colores. Ya os hablaré de una de mis futuras nuevas niñas, que va a ser un reto muy especial. De las reuniones, comentaros... bueno mejor no os aburro.

Pero pronto llega...
El añorado tiempo libre.

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