La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Lejos muy lejos, aunque te miro yo estoy muy lejos.

Mañana por la mañana,
cuando suene el despertador borraré tu nombre.
Comienzo mañana,
porque hoy no tengo ganas
de abandonar los vicios
y dicen que el deporte siempre es sano.
Ahora, además, me gusta tu cuerpo sobre mí,
desnudo, triunfante y experimentado.
El presente lo puedes desgastar,
pero mañana te echaré a patadas.

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