La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Barro

Escapar de los ruidos
y de las calles angostas donde resuena tu eco
encumbrado por la nostalgia
y el galope de los truenos de tu cuerpo.

Tu voz galana,
aún recorriendo el lóbulo de mi oreja
para contarme fechorias puntiagudas,
que si las sueñas, sangras.

Arrostro cada noche tus huellas
y ansio bocanadas de despertares nuevos y cercanos,
torsión de mis recuerdos
extinción de mis deseos.

Y en este charco donde se bañaron los marranos
sucumbe ya nuestro amor.

3 comentarios:

Sil.* dijo...

Recorriendo el basto mundo de los blog, encontré el tuyo y por simple curiosidad he comenzado a leerlo. Tienes cosas por demás interesantes, así que continuaré leyéndote si me lo permites.

Besos
Sil

ro dijo...

Este poema es espectacular!!! Qué imágenes! Especialmente:"fechorias puntiagudas","Y en este charco donde se bañaron los marranos
sucumbe ya nuestro amor." La verdad junto con lo primero que leí de tí, es de lo mejor que he visto en los blogs. Hay una enorme capacidad para crear imágenes y unir palabras de una forma totalmente inusual.Te agregué en mis contactos porque esto me encanta. ¿Puedo?

la punta de mi lengua dijo...

Me acaban de dar un fabuloso abrazo, gracias.