La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Veeeeenga

¡Oh, Dios, no!
¡Ha borrado mi móvil!
¡Le he perdido para siempre!
¿Podré sobrevivir a ello?
¿Cómo afrontar esta pérdida tan amarga que se asienta en mi boca?
¿Cómo seguir día a día con la vida sin su apoyo, su comprensión, sus constantes enseñanzas?
No sé si lo lograré, pero he de intentarlo al menos.

No hay comentarios: