La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
Recostada en el otoño
Esa respiración te mueve por dentro, se esfuerza en que resurja el deseo inquietante y ruinoso.
Por la noche gritos y no son debido a la soledad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario