La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
Muerte de una serpiente
Por ella me arriesgaba a penetrar en la selva,
persiguiendo a una serpiente que me había mordido.
Aguanté, le gané a la muerte.
Y la pisé.
Está muerta.
Yo viva.
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