La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
Deudas adquiridas
Lo bueno es que esta vez no tengo preguntas que hacerte ni que hacerme.
Todas las respuestas las tenemos en nuestros cuerpos.
Nos debemos un café y un mar de dulces palabras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario