Puedes ser que tú que estás leyendo este blog, creas que conoces infinidad de detalles de mi vida. En realidad, no conoces nada.
En las ocasiones en que la tristeza me sorprende, te apabullo con poesías llenas de energía y con colores estridentes.
Si siento una felicidad extrema, uso el blog para compadecerme con nocturnidad y alevosía.
Quizás es una forma de jugar, de observar y no dejarme mirar.
Si me pinto los labios de rojo intenso, no creas que implica que me voy de fiesta.
Si lloro, puede ser que no esté triste.
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