La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Historias de suicidos oníricos



Había una vez una ingenua señorita con el pelo largo que se pasaba la vida soñando. Pero un día, se cortó el pelo, para dejar de soñar y empezar a actuar.

2 comentarios:

...::: oŋiroŋąuтą :::... dijo...

Por un día que me digno a echar un vistazo por aquí, y me encuentro con un careto tuyo superactualizado, qué ilu!! Jeje :)

salu2!!

la punta de mi lengua dijo...

Pues voy a ver yo que encuentro vagando por esos lares que te pertenecen.