me resultan insulsos y vulgares.
Prefiero los actos salvajes e indómitos,
donde no abunden las palabras plastificadas,
ni los besos sintéticos.
Yo uso tejidos naturales
y no abuso de sentimientos de cartón.
Desde la mirada oblicua:
Una vez que sabes
ya no puedes mirar a otro lado
fingiendo despreocupación
o indiferencia.
Sabes
y no tienes otro remedio que actuar en consecuencia.
(ayer antes de irme a la cama, hablaba a cerca de percatarse de la realidad caníbal que nos rodea, hoy esta señorita de la mirada escribe esto. Parece que me siguiera los pasos).
Yo sólo hago el amor bailando y sólo bailo con quien quiero.
No me llamen rancia, tengan compasión.
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