Intento aprender de las buenas personas que caminan a mi lado, me quedan tantas cosas que acercar a mi pequeña mente que, a veces, dudo si podré con todas ellas.
Hoy, he de dar las gracias a un chaval que cada vez que estoy con él me enseña de la mejor manera que he visto. Mucha gente me ha aportado cosas pero pagando un alto precio por ello. Mi profe favorito es el que me enseña con paciencia (más que un santo) y con cariño. El que no se apunta cada uno de mis fallos sino valora mis logros por pequeños que sean.
Ayer y hoy fueron grandes días con su ayuda. Tengo que abrir los ojos a ciertas cosas, todavía tengo mucha ignorancia que corregir pero con ayuda como la suya, sé que lo voy a conseguir, aunque será un arduo trabajo. Es fantástico que gente como él me ayude, involuntariamente, sin exigencias ni sangre derramada.
Gracias por hacer de mis fallos algo de lo que aprender y no mortificarme con ellos.
Gracias por guiarme a otros mundos.
Gracias por la paciencia conmigo y el ajedrez.
Gracias por ganarme al trivial.
Y tantas y tantas cosas.
"Eres fantástico. Gracias por desconcertarme tanto, por ayudarme a aprender, por abrirme los ojos tantas veces con paciencia, por soportarme con dulzura y por hacer de mis fallos trampolines a nuevas lecciones mágicas y estimulantes".
Es un lujo poder compartir tiempo
contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario