La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Hablando por hablar

¡Qué gusto pinchar en una de las etiquetas de esas con las que organizo el blog y descubrir que todo lo que me relaciona con ciertas personas es bueno!
¡Qué gustico que me entra por el cuerpo!


Ya tengo las fotos de Irlanda, las de toda la vida que aún estoy un poco anticuada. Hoy se las muestro a Rosa.

Mañana como con mis padres que hace casi un mes que no les veo. ¡Qué ganas! Imagino lo linda que estará mi madre con su moreno y lo pálida que se va a quedar cuando me vea el corte de pelo del que no tiene ni idea. cómo me gusta sorprenderla (Ella no quería que me lo cortara, una sosa más, de hecho cuando fui hace un mes a la peluquería, la peluquera se alió con ella y se negó. Pero cuando fui el martes no estaba ni mi madre ni la peluquera, sólo Paco que es el que me lo cortaba cuando lo llevaba a lo chico. Y en cuanto le dije mi idea, me dijo que hacía rebien, que ya le extrañaba que siguiera con ese pelo tan aburrido. Vaya rollo he soltado).

¡No imagináis lo contenta que estoy!
Vuelo, vuelo constantemente.

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